Del Primer martes al Veinte de enero

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Sí, ya sabemos que todo lo que tenga que ver con la democracia estadounidense está rodeado de una pomposidad patriótica y cinematográfica que puede revolver los estómagos de cualquier europeo medio. Tal vez aquí sí se quedaron un poco atrás. Cualquier aficionado a estos temas habrá visto la ceremonia de toma de posesión de algún presidente –yo, desde luego, sí lo he hecho, varias veces-, y habrá llegado a la misma conclusión que yo: ellos votan al presidente para coronarlo con honores mes y medio después. Poco más le falta que la colocación del manto, la corona y el cetro. Quitando el hecho de que ellos sí son 20-de-enero-cuadro-1capaces de elegir a sus reyes, este año 2017 vamos a conocer una nueva ceremonia de investidura, esta vez con Donald Trump como protagonista. Esta será, como todas las demás, el veinte de enero, exactamente cuatro años después de la toma de posesión del presidente saliente. No sólo la ceremonia es desconocida en Europa: también la rigidez es algo no empleado en un viejo continente donde estamos acostumbrados a cierta arbitrariedad en el proceso electoral. Sí es cierto que, en el caso de España, y las democracias europeas, con otros tiempos, existe una limitación temporal de carácter legal que limita el mandato y las elecciones cada cuatro años ordinarios, pero también es cierto que los primeros ministros europeos gozan todos, o casi todos, de arbitrariedad personal para disolver el sistema y convocar elecciones cuando así lo entiendan conveniente.

    ¿Cómo funciona?  En las bibliografías sobre la Historia de Estados Unidos siempre se hace mención a la intención que tenían los padres fundadores de crear un sistema político que pusiera cerco a la tiranía y la arbitrariedad política interpretada desde el viejo continente. Cuando, además, seguimos avanzando en la lectura y el estudio de la evolución de su sistema, vamos viendo cómo esta idea se fue ajustando conforme pasaba el tiempo y cómo iban ampliando y modificando el texto constitucional.20-de-enero-cuadro-2 En este proceso se introdujeron las enmiendas, un articulado que aumenta, disminuye o vacía de contenido diversas prerrogativas constitucionales del texto sin necesidad de modificarlo, y una larga lista de leyes federales que no hacen sino moldear el rígido sistema constitucional. El de Estados Unidos es uno de los modelos de Estado más interesantes que conozco. Es un Estado federal hasta su extremo, donde los poderes se equilibran mutuamente existiendo una absoluta independencia en la teoría, y mucha en la práctica. De esta manera, cuando nos acercamos a su estudio, el primer punto que interpretamos, y que está muy alejado del panorama idealizado occidental, es que el presidente de la república es uno de los jefes de Estado que menos poder tiene dentro de un panorama occidental, se entiende, democrático.

     Mucho me temo que tendremos que dejar para otro artículo el sistema de su distribución de poderes –el próximo artículo de EEUU tratará este tema-, pero, para entender lo que aquí queremos explicar, baste con invitar al lector a que abra su conocimiento político y se acerque a un momento, el del nacimiento de aquel país, en donde sus padres fundadores sabían perfectamente qué no querían: un modelo al Estado europeo, significando aquello un país fundamentado en las ideas ilustradas donde existiera una estricta división de poderes y un sistema político en general que evitara la arbitrariedad de aquellos que lo ostentan.

    Vale, hemos llegado a la primera contradicción: Si esta era la última idea, ¿por qué no introdujeron mecanismos de control en el mismo proceso de creación constitucional? Aunque es motivo de otra entrada, diremos que, primero, aquel no era el momento y, segundo, que la Constitución no estaba pensada para tal fin. Conforme avanzaba su historia constitucional fueron añadiendo enmiendas, como los derechos fundamentales, entre otras.  Las enmiendas aumentan, corrigen foto-ilustrada-1o derogan preceptos constitucionales sin necesidad de modificar el texto completo, con todas las dificultades añadidas que ello supone.

   En un país donde la libertad individual es su seña de identidad, se entiende que sólo un sistema estrictamente democrático es capaz de respetar este panorama. Retrotrayéndonos a aquellos pensadores ilustrados que defendían este sistema, y haciendo una reducción al absurdo, una vez más, por falta de espacio, el Estado debía limitarse a evitar el conflicto entre las gentes y a garantizar la absoluta libertad del individuo. Para que este liberalismo negativo funcionara, era necesario un Estado diseñado a tal efecto.

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John Tyler, 10º Presidente (1841-45) precursor de la Ley Federal de 1845

    Así pues, cara a garantizar orden y premura en el proceso electoral en un momento en que el país estaba conquistando el oeste y ya contaba con millones de kilómetros cuadrados –y amplias zonas de despoblado- entró en vigor, el 23 de enero de 1845, la “ ley para uniformar el proceso de elección del presidente y del vicepresidente” [Cortesía de Carlos Franganillo, corresponsal de TVE en Washington, que muy amablemente nos aclaró, vía Twitter, exactamente qué ley era, y hasta nos mandó el link]. Aquí se recoge la célebre figura del Martes después del primer lunes del año en que ellos sean proclamados [Tuesday after the first Monday in the month of November in wich they are to be appointed]. No hay una manera más clara de fijar la fecha electoral, lo que ellos querían controlar, para que fuera, exactamente, cada cuatro años.

   Pero, ¿por qué noviembre? Enviamos un e-mail a la Federal Election Commision (http://www.fec.gov/) haciendo directamente la pregunta, cara a evitar la rumorología de internet, y nos contestaron con un fragmento de lo que parece una intervención parlamentaria donde explican, poco más o menos, que el mes de noviembre es el mes donde la cosecha es menos intensa y el clima menos inconveniente para realizar el viaje del campo a la ciudad o, como dicen el texto, to travel to the polls¸ lo que se viene traduciendo como el “ir a las urnas”. Siguen diciendo que es en martes, porque es el domingo cuando libran y podrán empezar el viaje que, todo parece indicar, se demoraría, por lo menos, durante el lunes. ¿Por qué a comienzos? Porque el clima va empeorando conforme avanza el otoño en un territorio sensiblemente más frío que la Europa oceánica. Por último, si se dejara para el primer martes, se corre el riesgo de que este sea primero de noviembre, como ha sucedido en 2016, una de las fechas más importantes de la cristiandad, o al menos del catolicismo y las variantes protestantes siendo, además, el día en el que muchos comerciantes cierran sus libros de cuentas. Al decir, «el primer martes después del primer lunes», geométricamente siempre será el mismo día, con independencia de caprichos típicos del calendario y, además, nunca caerá en el día de Todos los Santos.

 Aquí va el fragmento:

«. . . For much of our history, America was a predominantly agrarian society. Law makers therefore took into account that November was perhaps the most convenient month for farmers and rural workers to be able to travel to the polls. The fall harvest was over, (remember that spring was planting time and summer was taken up with working the fields and tending the crops) but in the majority of the nation the weather was still mild enough to permit travel over unimproved roads.

Why Tuesday? Since most residents of rural America had to travel a significant distance to the county seat in order to vote, Monday was not considered reasonable since many people would need to begin travel on Sunday. This would, of course, have conflicted with Church services and Sunday worship.

Why the first Tuesday after the first Monday? Lawmakers wanted to prevent election day from falling on the first of November for two reasons. First, November 1st is All Saints Day, a Holy Day of Obligation for Roman Catholics. Second, most merchants were in the habit of doing their books from the preceding month on the 1st. Apparently, Congress was worried that the economic success or failure of the previous month might prove an undue influence on the vote!»

     No sé a vosotros, pero a un autor, servidor, amante de la política como ciencia e historia, le encantan estas cosas.

      Tras esto, las cosas sólo pueden hacerse más simples. Esta idea de mantener el orden en el proceso electoral se asentó bien entrado el siglo XX. Para evitar que el intercambio de poderes se demorara durante meses, el veintitrés de enero de 1933 se aprobó la Vigésima Enmienda,20-de-enero-cuadro-3 donde el juramento presidencial pasaba del cuatro de marzo al veinte de enero. Una de las razones esgrimidas, terrenas, y no vinculadas a teorías extraterrestres, alude a que 1933 fue un año de crisis económica que obligó a Roosvelt, entrante, a tomar una serie de medidas urgentes, hecho que pasaba por la disminución de los tiempos en el intercambio de poderes. Para ello, nada más y nada menos, enmendaron la Constitución para fijar la fecha este día veinte de enero (tal vez por algún acontecimiento histórico, o por mero pragmatismo) para obligar a que el intercambio de poderes fuera lo más dinámico y rápido posible.

     ¿Estará todo tan agarrado? ¿Qué mecanismos tiene el sistema de Estados Unidos para evitar un “apocalipsis Trumpista”?20th-amendment

 

 

 

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